Joseph
Shaw, presidente da Latin Mass Society,
profesor de Filosofía en St. Benet’s Hall, abordou, na jornada de
estudos sobre “Novo e Velho Modernismo. Raices da crise da Igreja”, celebrada
em Roma o pasado 23, o problema de como defenderse hoje ante os
constantes ataques a Fe católica com que nos desexuamos todos os días. Aquí
recolhemos só o primeiro dos seus apontamentos.
El historiador romano Amiano Marcelino, en su historia del
deplorable siglo IV d. C., observó que, cuando se empezó a sentir el ahogo por
la invasión de los bárbalos, el imperio se comportó como un púgil inexperto,
moviéndose para proteger aquella parte que acababa de ser golpeada, en vez de
defenderse del golpe que estaba a punto de ser descargado. Quienes se han
empleado en defender la Fe Católica, tanto Pastores como teólogos, o simples
miembros laicos, con las gracias y las obligaciones que los sacramentos del
Bautismo y de la confirmación conllevan, están pasando en los últimos años por
una experiencia similar. Un día descubrimos que la indisolubilidad del
sacramento del matrimonio está en cuestión, con la anuencia aparente de
importantes cardenales. Una defensa seria de esta doctrina requiere un trabajo
serio. Uno levanta la vista de sus libros seis meses, o incluso seis semanas,
después y la discusión ya no es sobre la indisolubilidad del matrimonio: ese
tema ya está casi archivado. Ahora la pregunta es si las uniones homosexuales
son un medio de gracia. Por absurda que parezca la propuesta podemos estar
seguros de que se dará por sentada y servirá de rampa de lanzamiento para algo
más sorprendente. A saber el qué; es imposible imaginarlo. ¿Cómo te puedes
preparar, entonces, para el próximo embate?
En esta situación, resulta tentador responder a cada una de
las cuestiones de manera superficial y polémica. De hecho, muchos de los
desafíos a la fe en las redes sociales no merecen más. Sin embargo, el peligro
es que, al final, los argumentos a favor de nuestra Fe, revelada por Dios y
confiada a la custodia de los Apóstoles y sus sucesores, empiecen a parecer tan
irrelevantes y superficiales como los que se le oponen. A los espectadores
podría simplemente parecerles que tienen delante dos grupos de personas
enfrentadas en un debate, anotándose puntos el uno contra el otro, en un
espectáculo que no es ni iluminador ni edificante.
Sin embargo, hay una alternativa. Hay un modo de contener el
golpe que se acaba de dar y el que se avecina, porque en realidad ambos
proceden de la misma raíz. Este debate, esta crisis dogmática, sigue el hilo de
una serie de cuestiones fundamentales estrechamente relacionadas. Claramente
son éstas: La objetividad de los sacramentos, la naturaleza de la gracia
santificante, el papel de la tradición y la autoridad en teología, y la
naturaleza de la verdad misma, en la fe y la moral. Estos temas se han vuelto esenciales
en el contexto histórico del movimiento Modernista, de la “Nouvelle Théologie”,
y de la reforma litúrgica.
Joseph Shaw
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